Si eres cliente de nuestra clínica desde los inicios en la calle Aragón 6, seguramente la recuerdas. No era una gata común; era Andreita, nuestra hermosa compañera de pelaje gris con blanco, que se adueñó del mesón de recepción para recibir a cada paciente y acompañar a cada tutor en sus momentos de espera.
Más que una mascota, una colega de cuatro patas
Andreita no buscaba esconderse. Ella elegía estar ahí, en el centro de todo, supervisando los controles y entregando esa paz que solo un felino especial puede dar. Muchos de ustedes la acariciaron mientras esperaban una noticia o un medicamento; ella sabía exactamente quién necesitaba un poco de consuelo silencioso en el mesón.
Testigo de nuestras alegrías: Las Copas América
Pero Andreita no solo estuvo en las penas. Ella fue testigo y protagonista de nuestras mayores alegrías. Recuerdo con especial emoción esos inviernos de 2015 y 2016. Cuando Chile levantó esas dos Copas América, Andreita estaba ahí, conmigo, celebrando cada gol y cada triunfo.
En esos momentos de euforia nacional, mientras el país gritaba, ella permanecía a mi lado. Recuerdo celebrar con suspiros de lágrimas en los ojos, abrazando ese sueño de clínica que crecía junto con los éxitos de nuestra selección. Ella era mi cábala, mi compañera de oficina y mi amiga fiel en esas noches históricas.
Un legado que vive en Santa Amalia
Hoy, en nuestra sede de Santa Amalia 1243, el espíritu de esa gata gris con blanco sigue vivo. Ella fue la que inspiró a la Dra. Vanesa a perfeccionar la medicina felina de bajo estrés y la que me enseñó a mí, el Dr. Mauricio, que la medicina veterinaria se trata de acompañar la vida en todas sus formas.
Andreita ya no está físicamente en el mesón, pero su historia es la piedra angular de la Clínica Veterinaria Aragón. Gracias, Andreita, por enseñarnos que un felino puede ser el mejor compañero de vida y de triunfos.

