Cortar las uñas de un perro o un gato puede convertirse en un momento difícil cuando la mascota intenta escapar, se pone rígida o reacciona con miedo. Sin embargo, forzarla rara vez resuelve el problema: puede aumentar la ansiedad y hacer que los siguientes intentos sean aún más complejos.
El desafío de Johanna consiste justamente en encontrar una forma de cuidar las uñas sin asustar ni sujetar de manera excesiva. Para lograrlo, es importante avanzar de forma gradual, observar las señales del animal y priorizar siempre su bienestar.
¿Por qué algunas mascotas temen el corte de uñas?
Las patas son una zona sensible. Muchos perros y gatos no están acostumbrados a que les toquen los dedos, y pueden asociar el cortaúñas con una experiencia dolorosa si alguna vez se cortó demasiado la uña. También pueden sentirse inseguros por el ruido de la herramienta, la posición en la que son sujetados o la pérdida de control.
En uñas claras suele ser más sencillo identificar la zona interna que contiene vasos sanguíneos y nervios. En uñas oscuras, en cambio, puede ser más difícil calcular hasta dónde cortar. Por eso, un movimiento brusco o un corte excesivo puede causar dolor y sangrado.
La clave: acostumbrar antes de cortar
El manejo amable comienza varios días o semanas antes del corte. No es necesario intentar completar toda la tarea en una sola sesión. Primero, se puede tocar suavemente el hombro o la pata y retirar la mano antes de que la mascota se incomode. Si permanece tranquila, se repite el ejercicio en otro momento.
De manera progresiva, el tutor puede acercarse a los dedos, mostrar la herramienta y hacer que el sonido sea familiar sin utilizarla sobre la uña. Cada avance debe asociarse con una experiencia positiva, como atención, juego o un premio adecuado para la mascota.
- Realiza sesiones breves y termina antes de que aparezcan señales de estrés.
- Elige un lugar tranquilo, con buena iluminación y una superficie estable.
- Evita perseguir, inmovilizar o retar al animal si intenta alejarse.
- Si se inquieta, vuelve al paso anterior y retoma otro día.
Señales para detenerse
Jadeo intenso, lamido repetido de los labios, temblores, orejas hacia atrás, pupilas dilatadas, gruñidos, intentos de escape o mordiscos son señales de que la situación está superando la capacidad de tolerancia de la mascota. Continuar en ese momento puede aumentar el miedo y deteriorar la confianza.
El objetivo no es terminar todas las uñas a cualquier costo. En algunos casos, es preferible cortar solo una o dos y continuar en otra sesión. Si el animal reacciona con pánico o agresividad, no se recomienda intentar sujetarlo entre varias personas en casa.
¿Cuándo consultar con un veterinario?
Una evaluación profesional es recomendable si las uñas están muy largas, se curvan hacia la almohadilla, se quiebran, sangran o provocan cojera, dolor o lamido persistente. También conviene pedir orientación cuando existe una reacción intensa al contacto con las patas o cuando ya ocurrió una experiencia traumática.
Un veterinario en La Florida puede revisar si hay dolor, lesiones o alteraciones en las uñas y orientar un plan de manejo acorde con la conducta y la salud de cada paciente. En Clínica Veterinaria Aragón, Johanna promueve un abordaje respetuoso, sin forzar innecesariamente y considerando el ritmo de cada mascota.
Si necesitas evaluar las uñas de tu perro o gato o recibir orientación para reducir el estrés durante este procedimiento, puedes solicitar una atención en Clínica Veterinaria Aragón.
Clínica Veterinaria Aragón
Santa Amalia 1243, La Florida
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